educación.
humanidad.
1- En un automóvil circulan un matrimonio en el que la esposa es parapléjica y una persona mayor. Acuden al dentista, que está situado en una calle estrecha y sin aparcamiento para discapacitados. Justo enfrente de la consulta encuentran un solar vallado pero con la puerta abierta, en el que claramente se lee: APARCAMIENTO PRIVADO. Como solo lo van a utilizar para que puedan apearse las dos mujeres, deciden entrar con el coche al solar y parar de tal forma que no obstruyan ni a los pocos coches que hay dentro, ni a los que pudieran entrar a estacionar en su plaza. Descienden del vehículo los tres y cuando están a punto de salir para llegar a la consulta y retirar el vehículo rápidamente, una joven entra para retirar el suyo y les avisa de que el aparcamiento es privado y allí no pueden estacionar. Lógicamente la respuesta del hombre es que retirará el vehículo en cuanto pueda acercar la silla de ruedas con su mujer y a la persona mayor a la consulta del dentista. La joven advierte de que el coche molesta y tras intentar colocar el coche en otro lugar al final le repite a la chica que no tardará ni dos minutos en retirarlo.
Cuando sale de ayudar a acceder a la consulta a las dos mujeres, encuentra a la joven saliendo del solar en su vehículo y a otro joven dentro del solar. Están todavía quejándose, a pesar de que el hombre está de vuelta para sacar el coche del solar. Él les dice que dejen de quejarse, que solo han sido dos minutos y que deberían de darse cuenta de que eran una mujer parapléjica y una persona mayor.
-Deberian de tener un poco de humanidad.
-Y tú deberías de tener educación.
Primera lucha de humanidad contra educación.
2- En el supermercado hay solo una cajera en las tres cajas que existen. La cola, por tanto, es larga. Cestas de ruedas aparecen amontonadas a los pies del muble caja. Justo en el momento en el que un hombre de unos 40 años con bastón que sufrió hace años un ictus llega a la cola, otra cajera anuncia que abre otra caja y se puede acudir a ella por orden de cola. Como es lógico, el hombre se pone a la cola y llega primero. Una chica de la cola anterior le advierte de que han avisado que por orden de cola. El chico como es normal no contesta a la provocación. Además mientras la cajera enciende la máquina registradora, el hombre se dedica, después de colocar su compra en el mostrador, a colocar una sobre otra las cuatro o cinco cestas de plástico que están en el suelo desperdigadas entre sus pies y los de la chica que le increpó.
Segunda lucha de humanidad contra educación.

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